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Semanario La Ira, 1913


Ramón Acín en A la sombra de un ángel negro



Fulgencio Caballero nos cuenta en A la sombra de un ángel negro como Pedro Bonmatí, en su afán por conocer la vida de sus antepasados, se imbuye de los hechos históricos de principios del siglo XX con un especial interés en el conflicto social que se generó en aquellos años revueltos a raíz de la guerra del Rif. Durante sus indagaciones, llegan a sus manos algunos ejemplares del semanario La Ira donde lee este artículo de Ramón Acín, anarquista y artista de vanguardia, titulado Id vosotros:

"Id vosotros, soldados de cuota*, a Marruecos, a la guerra; sentad plaza, jóvenes hijos de capitalistas, sportmans adinerados, y marchad con vuestros hermanos los de cuota.

Id vosotros que no hacéis falta a vuestros padres, sino para las excursiones de verano, las reuniones de etiqueta y los retratos en grupo.

Id vosotros, que en vuestros paseos militares por Alhucemas o por Tetuán podréis elegir lugar donde instalar algún hotel para querida mora o moro abultadamente bragado.

Id vosotros que no sentiréis dolor al gastar un dineral en cada disparo de cañón; que no tendréis que dejar el fusil de las manos para rascar las picaduras de los parásitos, gracias a vuestras mudas propias.

Id vosotros que estáis acostumbrados delante de las prostitutas a encender vuestros cigarrillos con billetes de Banco, y podréis hacer la razzia, quemar las cosechas, derrumbar aduares y conseguir menores sin el menor esfuerzo.

Id vosotros, que gustosos formaréis en las filas del general Alfau.

Id vosotros que conocéis el sacrificio estéril, que sois boyscouts o alpinistas, y os expusisteis más de una vez, al subir a los montes, a dejar vuestro seso de carnero entre las piedras por donde sólo corren las salamandras, por el gusto de poner a modo de cimera en vuestro sombrero un ramo de tomillo.

Id vosotros, que gustosos iréis con generales como Pintos.

Id vosotros y dejad, dejad en paz a vuestros lejanos parientes los pobres, que los necesitan sus padres para que se les haga menos pesada la carga de la vida; que no tienen que construir ningún hotel en la falda del Gurugú; que no subieron a los montes más que para hacer la leña que quemáis en vuestras cocinillas, mientras leéis las citas de vuestras novias.

Dejad en paz a los pobres, que les será muy doloroso gastar mucho dinero en disparos conociendo el sacrificio que cuesta ganarlo; que tendrán que dejar el fusil de las manos para rascarse las picaduras de los piojos por falta de ropa para mudarse; que les será más doloroso aún hacer la razzia y el quemar las cosechas, ellos que saben que cada grano de trigo cuesta una gota de sudor.

Id vosotros, soldados de cuota, jóvenes hijos de capitalistas, sportmans adinerados, que aunque muráis con diez tiros en la espalda o pidiendo perdón ante la gumía de un árabe, estáis seguros de que saldrán en los semanarios ilustrados retratados vuestros marciales tipos y vuestros bigotes a lo kaiser, y hasta de que os pondrán una lápida (como a Cervantes) en la casa donde nacisteis.

Id vosotros sólo, que apenas vale el sacrificio de vuestra vida el afán de conseguir un terreno del cual a lo más se podrá sacar esencia de higos chumbos para el teñido cabello de color de mazorca de vuestras cocottes."

(Ramón Acín, Id vosotros, publicado en La Ira, el 18-VII-1913)

* Aquellos que se libraban de ir a la guerra pagando 6.000 reales